jueves, 24 de mayo de 2012

¡No estoy muerto!


Pero me temo que el blog sí. Ni las fuerzas ni el talento me dan para llevarlo todo adelante, y prefiero abandonar el blog a cualquiera de mis otras aficiones: hacer la colada, fregar los platos, escribir un cuento de vez en cuando. Ojo, nadie vaya a creer que mi vida es aburrida. También saco la basura casi todas las noches (a altas horas de la madrugada, a la hora de las ratas…), y una vez por semana hago un poco de vida social en el supermercado, donde intercambio abrasadoras miradas con las cajeras. Por si fuera poco, hace un mes se instaló en mi armario una criatura, una pequeña y oscura criatura con dos ojos azules que brillan en la oscuridad. Me basta pensar en ella, saber que está ahí, para no sentirme solo. Antes necesitaba escribir en el blog y leer los emails y comentarios de mis admiradores, que se cuentan miles, por cientos de miles, y están repartidos por todo el planeta; ahora la tengo a ella, a mi criatura. No me quiere, pero me observa. No la quiero, pero la temo. A su manera es una relación muy intensa. Puede que el día de mañana me abandone o la mate, y quizá entonces vuelva a sentirme solo y os necesite. Entretanto, tendréis que acostumbraros a vivir sin mí. Será duro, lo sé, pero debéis hacer un esfuerzo. Yo, por mi parte, tendré que aprender a vivir sin vuestra presencia muda, sin vuestra atenta y cariñosa vigilancia. Ya os echo de menos.