lunes, 9 de julio de 2012

Rezar

Leo en un párrafo de Los hermanos Karamazov que las iglesias viejas y pobres son las mejores para rezar, y de repente caigo en la cuenta de que Dostoievski rezaba. Sí, sin duda rezaba, pero me resulta difícil imaginarlo. Me resulta fácil imaginar el momento en que empieza a rezar, pero, al pensarla, la escena se convierte en algo totalmente distinto: en lugar de ver al buen Fiódor pidiéndole perdón a Dios con la cabeza gacha o rogándole humildemente algún favorcillo, lo imagino gritándole. De vez en cuando se exalta y le enseña el puño al crucifijo que preside el altar de la iglesia vieja y pobre; al darse cuenta de lo que está haciendo baja el puño y corre a besuquearlo, se reprende a sí mismo y se tira de los pelos en señal de castigo. Se arranca cuatro mechones bien gordos y eso lo tranquiliza, pero enseguida vuelve a excitarse y la emprende de nuevo con el crucifijo, que, confuso y un poco avergonzado, se pregunta por qué los hombres que más Lo aman están todos tan locos. ¿No sería preferible, piensa, ganarse la devoción de los profesores universitarios, que nunca alzan la voz ni profieren amenazas, o de los presentadores del telediario, que poseen el don de la empatía cósmica y a los que sólo es posible imaginar rezando sosegadamente, las manos cruzadas a la altura del pecho, la expresión condolida y afable? ¿No es ésa la clase de amor que Él merece, un amor digno, honorable, y no el amor furioso de un loco babeante como Dostoievski? Eso se pregunta el crucifijo mientras el  buen Fiódor le enseña el puño. Yo también me lo pregunto.

2 comentarios:

  1. Me hiciste pensar en un reciente viaje en tren. El vendedor -adicto en vías de recuperación de una organización cristiana- tras su presentación deseó a todos los pasajeros "Que Dios los re bendiga".
    Semejante camaradería con el señor nos sorprendió. Comenzamos a imaginar el posible encuentro entre vendedor y todopoderoso. El segundo le reclama haber sido usado como marca registrada. El primero se defiende alegando hacerle prensa gratis y recibir a cambio solo críticas.
    Así de conflictivas parecen ser las relaciones con lo abstracto.

    Los hermanos Karamazov...demoré casi un año en leerlo y sospecho que toda mi vida seguiré pensándolo.

    Saludos!

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  2. El tipo os rebendice, y en vez de darle las gracias os ponéis a rajar de él? La Tierra está llena de ingratos! Me ha gustado la anécdota, seguro que son dignos de verse los tejemanejes que se traen el altísimo y el adicto en vías de recuperación. Un saludo, Pelu.

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