miércoles, 25 de mayo de 2011

Grace Paley, Cuentos completos

Leer a Grace Paley es una experiencia terrible. Cada dos páginas nos asalta la impresión de que ahí delante, frente a nosotros, hay una mujer a la que la vida ha maltratado, una mujer acostumbrada a sufrir, una mujer dura que, llegada al límite de sus fuerzas, la emprende a patadas con la escoba y con el plumero, arroja a los niños por la ventana y se desploma en el sofá. La vemos encender la tele y agarrar una botella de whisky, la vemos hurgar en el botiquín en busca de los somníferos, y, mientras bebe un trago tras otro y se traga una pastilla tras otra, la oímos contar chistes crueles sobre sí misma. Lo peor de todo es que son chistes buenísimos y no podemos evitar reírnos.

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