miércoles, 9 de octubre de 2013

Otoño

Abro al azar, como tantas otras veces, el Libro del desasosiego, y mientras lo hojeo compruebo con horror que varias páginas se han desprendido y cuelgan del lomo peligrosamente. Creo que es lo peor que me ha ocurrido en meses, y sin duda esta noche tendré pesadillas. Que a un libro de Acantilado (la editorial más selecta y más primorosa de España) se le caigan las hojas puede parecer un hecho trivial, incluso irrisorio, pero, para mí, es la prueba definitiva de que no hay esperanza.

1 comentario:

  1. Las hojas caen del acantilado,
    pronto las seguiremos.
    Y recordar asombrados, en la precipitación,
    en la luminosa negrura de la anticipación,
    todos los futuros ya pasados que,
    como hojas en otoño caen,
    sobre el trémulo acontecer.

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