jueves, 21 de octubre de 2010

Granada, niños luchando

Ya estoy de vuelta. ¿De vuelta a dónde? Para empezar, de vuelta al blog. Y a Granada. Hace diez años habría añadido: y a mí mismo. Hace diez años.

Bien, y qué hago yo en Granada. Ni idea. Aparecí aquí de buenas a primeras. Me dejé arrastrar por la tormenta (este verano ha sido tormentoso) y la tormenta me trajo a Granada. Me podía haber llevado a cualquier sitio, pero me trajo justo aquí.

Vale, Dani, pero qué coño haces tú en Granada. De momento, pagar una miseria por el alquiler. Y pagar una miseria en el supermercado. Y en los bares. Ah, España, trae para acá ese cáliz. Había olvidado lo barato que es todo. Así da gusto. ¿Y qué más hago yo aquí? Pues leer, supongo. Eso también lo había olvidado: cómo me gusta leer. Sí, me gusta. Yo pensaba que no. O, como mínimo, no lo tenía muy claro. Pensaba que leía para convencerme de que me gusta leer. Para convenceros de que me gusta leer. Para ser un lector, así con todas sus letras, l-e-c-t-o-r. Pero un verano casi en blanco (definitivamente este verano ha sido tormentoso) ha bastado para poner las cosas en su sitio. Un buen libro, ahora lo sé, no es un florero; es una flor. No es un trofeo, es la victoria. O la derrota.

Y ahora hablemos de Granada. Me gusta Granada. Es pequeñita, y eso al principio me echaba para atrás. Cuando digo al principio me refiero a los primeros veinte minutos. Después salí a dar un paseo y eso también bastó para poner las cosas en su sitio. Granada es preciosa. Un pelín sucia y un pelín limpia, como tiene que ser. Y en invierno hace frío. Y las calles están vivísimas. Además, en Granada hay una calle que se llama Silencio, y otra que se llama Mano de hierro, y otra que se llama Niños luchando. Qué nombre para una calle: Niños luchando. Se me ponen los vellos de punta. Voy a investigar de dónde viene ese nombre. ¿O no? ¿Y si la historia es pueril y le quita todo el encanto? ¿Y si Granada es pueril y los niños ya no luchan? No sé, ya veré lo que hago. En cualquier caso, me parece un modo hermoso de rendir homenaje a unos niños, y quien dice a unos niños dice a cualquiera. El resto de las calles debería tomar ejemplo. En lugar de recordar a los grandes hombres por su nombre, que no dice nada de ellos, habría que recordarlos por lo que hicieron. Se me ocurre que podríamos acometer un pequeño proyecto terrorista, un acto de justicia poética. Allá donde encontremos una calle Descartes, tachemos los letreros y escribamos encima: Hombre dudando. Allá donde encontremos una calle Juana de Arco, Mujer ardiendo.

Ahora os dejo. En la mesita de noche me espera un libro maravilloso, que no sé cómo ha tardado tanto en llegar a mis manos, Las moras agraces. Sé que Carmen Jodra, aunque no sepa que existo, lo ha escrito para mí. Desde aquí quiero darle las gracias.

5 comentarios:

  1. ...y estos textos, como poco, pétalos. Ojalá nunca nos falten por aquí primaveras. Ni colmenas, ni inviernos, ni miel.
    ¿Y si el vuelo es pueril, y ni las abejas porculeras zumban?
    ¡A tomar... ejemplo, como las calles!

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  2. Has conseguido saber por qué se llama así la calle?
    saludos

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  3. Al final apenas investigué. Me gustaría pensar que no lo hice para que la historia real no defraudara mis expectativas, pero me temo que en realidad fue pura y simple pereza. Si descubres algo te agradecería que me lo dijeras. Un saludo.

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  4. Hola Dani. Buscando el por qué del nombre de la calle he dado con tu blog que no conocía.Soy granadina afincada en barcelona hace ya muchas décadas, pero cada año siento la necesidad de volver a recorrer las calles de mi niñez, de respirar el perfume de los parques, alamedas, y esa gran vía repleta de rosales.Creí que te extenderías más al hablar de mi ciudad porque hay mucho, mucho que ver y disfrutar. Voy a seguir buscando .Saludos.
    sensionita.blogspot.com

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    1. Estoy de acuerdo en que Granada merece algo más, y algo mejor. Hablar de ella y mencionar sólo un par de banalidades es casi una falta de respeto, como lo sería hablar de un gran escritor y mencionar únicamente el cuentecillo infame que le premiaron en el instituto, siendo un chaval. Pero, en fin, tampoco entraba en mis planes agotar la ciudad en una entrada de blog… Gracias por asomarte por aquí, y espero noticias tuyas si descubres algo interesante. Un saludo.

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