jueves, 22 de julio de 2010

Jugar

Ahora juego a diario con mi hermano pequeño. Juego al fútbol en el césped del parque, juego al ping pong en casa de mi padre, juego al tenis en una pista roñosa que hemos descubierto junto a la vía del tren. Juego y, mientras me divierto, pienso que desde que he llegado a Málaga apenas leo, que no escribo, que ni siquiera me paro a observar las cosas. Pienso que no me divierte jugar, aunque me divierte, y que ya no soy un niño.

Y sigo jugando. Y, mientras me divierto, no pienso que Irene se va ya mismo y que quiero ir a verla, que le prometí a Úrsula que la llamaría, que hace tanto tiempo que no veo a Agu. No. Lo que pienso es que tengo el blog abandonado, que tengo cuatro cuentos a medio escribir, que en cuanto saque un ratito voy a echarle un vistazo al libro de Alice Munro que llevo en la mochila. Pienso que estoy viviendo la vida de otra persona, aunque es la mía, y que ya no soy...

La verdad es que no tengo ni puta idea de qué es lo que ya no soy, y prefiero no saber lo que soy.

1 comentario:

  1. No te pongas dramático muchacho, que ya quisieran muchos vivir de las letras como tú haces. Y ¿que es eso de que ya no eres un niño? Yo tengo 26 años y me considero más niño que hombre, y si te conozco como creo conocerte tú también eres un niño. Que el calendario no te engañe. Somos niños. Tu tienes un hermano pequeño para recordártelo, otros tipos solemnes aún cubiertos de niños hasta el cuello creen ser adultos. En fin, hay gente para todo.

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